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Felicitaciones a los Fanaticos del Boxeo!

👤Chon Romero 🕔10.September 2006


Sabíamos, que podíamos superar la calificación que nos tienen por ahí, asegurando que los foros de boxeo por la red del Internet, son vulgaridades insoportables y no podemos negarlo por comprobarse en distintas páginas que se exhiben por la red.  

  Les pedimos que al paragonar a Julio César Chávez, Roberto Durán y Carlos Monzón, evitáramos usar obscenidades y se cumplió. Felicitamos a todos porque el progreso del pugilismo también depende de nuestro comportamiento y teniendo siempre presente que los temas de boxeo por ser de deportes atraen a los niños, adolescentes y adultos, se tiene como siempre que cuidar el lenguaje y, además, tenemos que respetarnos y respetar, principio universal para ser aceptados en sociedad.

 

   Esas intrigas de nacionalidades por la competencia del boxeo, en nada fructífero nos conducen y más bien se convierten en combates verbales impúdicos con los cuales no logramos nada y menos entendernos.

 

  Alguien, creo, fue un aficionado puertorriqueño, opinó algo muy halagador y expresó: "Lo mas agradables de la comparación de Chávez, Durán y Monzón, es que todos son latinos y en este deporte del boxeo tenemos la representación impecable que nos identifica como una fuerza común en el pugilismo universal y es Latinoamérica".

 

   Bastante, se les agradecerá seguir esta línea decente de comunicación, comprendiendo que todos tenemos vuestras propias opiniones y se tienen que respetar y al confrontarlas se hace de manera simpática sin ofender, más bien tratando de llegar a entendimiento de amistad y no en guerras de palabras.

 

  Recordemos siempre es mejor hacer amistad que enemigos y en especial por la red del Internet. El que no nos conozcamos no quiere decir que suprime el respeto y la cordialidad. Siempre es mejor dejar buena imagen, porque sin conocernos las personas  hacen juicios de nuestro ser, por medio de la escritura que evidentemente resalta el vocabulario y por ende el grado de cultura.

 

  Permitámosle a los púgiles cumplir su faenas en los cuadriláteros y nosotros a aceptar la decisión del combate y tratar en todo lo posible de adecentar al pugilismo nuestro deporte favorito y al que siempre juzgan del peor por vuestra conducta y la de los boxeadores.

 

NOTA-Agradezco y felicito una vez más, a todos los aficionados por la participación decente en foro distinto de los desarrollados en las páginas de Internet, donde le demostramos a los que siempre asedian al pugilismo que podemos ser ordenados y utilizar el idioma como se debe sin obscenidades que no resuelven nada, todo lo contrario, evitan la buena conducción y desglose del mismo.

 

  La nota del panameño Rigoberto Serrano, residente en Bocas del Toro, provincia de Panamá, me pide entre tantas opiniones que le conteste por qué no callé, si conocía la verdad y que de hacerlo difícilmente otro podría comprobarlo y nuestro compatriota Roberto Durán quedaría reconocido como el boxeador más destacado de Latinoamérica.

 

   En el año 2001 publiqué un libro intitulado: Roberto Durán y Julio César Chávez: Los dos mejores púgiles latinos del milenio..¿Quién fue mejor boxeador? Idea que surgió haciendo comparación y adaptando registros de boxeadores.

 

   Como podemos estimar y comprobar fue rígida y complicada investigación poder obtener todos los detalles necesarios para vencer la creencia de un mito mas que, una determinación pugilística por lo arraigado que está Roberto Durán en el la mente de los aficionados del boxeo a nivel universal.

 

   Me apasioné con el tema porque era lo esencial que buscaba para impactar con una publicación que aboliera una significante trápala del pugilismo y a la vez que cobrará la atención del público latinoamericano que en su mayoría no tienen el hábito de la lectura y es el gran problema que confrontan las mismas revistas de boxeo y los libros ni se diga.

 

   El libro tuvo la demanda que jamás pensé, especialmente en la costa oeste de Estados Unidos y, desde entonces confronto semanalmente con cientos de personas que me escriben de Europa, América Latina y distintos estados de la Gran Unión Americana, protestando mi resolución sobre la famosa comparación y no encontré otra vía que alcanzara a todos a la vez, como la rápida red de Internet para sustentar mi aseveración.

 

   Cuando determiné esta misión pensé lo mismo que hicieron Roberto Durán y Julio César Chávez, cuando se calzaron los guantes para su primer combate de profesional, henchidos de iniciarse en la meta que eligieron desde muy jóvenes para cambiar de anónimos a notables y de humildes a amasar fortunas y conocer otra etapa placentera de la vida con miles esfuerzos impregnados de coraje, habilidades y definida determinación de excelentes gladiadores que trascendieron a la historia de los deportes.

 

   Me tocó el caso común de los debates políticos de dos conciudadanos que se disputan la presidencia o la asamblea de su país y con sus exposiciones calumniándose y enemistándose tratan de ganarse adeptos para obtener la magistratura o representación estatal.

 

    Ahora bien, lo  contrario que se vive en los grandes problemas de sufragios entre compatriotas, no sucedió entre Roberto Durán y este servidor en lo deportivo porque no hay difamación, no existe mentiras solo fue estudio de dos palmarés que Chávez y Durán se realizaron con el resultado de su arduo trabajo de 25 años para el primero y 33 para el segundo sin ninguna adición.

 

   Roberto Durán, es un hombre prudente y afable y aunque usted lo dude muy inteligente y sabe y sabrá que Chon Romero, con quien ha compartido en diversas ocasiones momentos placenteros y el más reciente en el mes de junio en la inauguración del crucero Libre de los Océanos, el más grande del mundo de la compañía Royal Caribean, en la ciudad de Nueva York, no le ha faltado respeto, desestimado y menos lo he desacreditado.

 

   Lo he mostrado al mundo con veracidad y esta razón no lo despojará del cariño y admiración que recibe de millones amantes del pugilismo que lo idolatran por doquiera.

 

   Creo, de mis compatriotas prudentes y Roberto Durán, no hayan cambios en nuestras relaciones y consideraciones por una verdad que estaba obligado a revalidar de mi primer libro de tres publicados y además contribuye a limpiar al pugilismo de tantas vinculaciones negativas y sobre todo, con la seguridad de que, aún no logrando Roberto Durán, ser el mejor púgil latinoamericano, sigue siendo el rey en los corazones de los millones de simpatizantes que admiraron su arte y lo rememoran con simpatía y nostalgia.

 

¡Incorporemos al boxeo!

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