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AMMFight

¡Justin McCully, el éxito repentino de diez años!

👤UFC 🕔6.April 2007


Para la mayoría de los fanáticos de las artes marciales mixtas, Justin McCully  es el compañero de entrenamiento y segundo del anterior campeón de peso semipesado del UFC Tito Ortiz, el “hombre del cabello largo”, más conocido por insultar a Ken Shamrock después de la pelea Ortiz-Shamrock II el pasado mes de julio. Por eso cuando debute en el UFC este jueves contra la mano dura de Antoni Hardonk en The Palms en Las Vegas (Spike TV 8pm ET / PT) no será descabellado pensar que cayó directamente del cielo y se apoderó de un fantástico espacio televisivo.

Sin embargo, si piensan eso sólo conocerían parte de la historia.

“En parte es así y es como una bofetada”, afirmó McCully cuando le preguntaron qué sentía cuando la prensa lo definió como un "éxito repentino".  “Hace tanto tiempo que estoy en esto, los fanáticos del deporte me conocen, pero ahora estamos luchando para la audiencia general y para que ellos me vean y poder mostrarles lo que tengo para ofrecerles, así que desde ese punto de vista ésta es una verdadera oportunidad y los luchadores esperamos toda la vida para que se presente.  Hay miles de luchadores pero en estos espectáculos hay lugar para unos pocos, por eso el hecho de que me hayan considerado para ese lugar es fantástico, de esta manera podré demostrarle a un número mucho más grande de fanáticos quién soy y qué les puedo ofrecer, así que es una muy buena oportunidad y estoy muy contento.  Supongamos que todo va como espero y deslumbro al mundo de las artes marciales mixtas esa noche; entonces será un sueño hecho realidad”.

Las palabras clave en el párrafo anterior son “hace tanto tiempo que estoy en esto”, ya que McCully no es una revelación de éxito repentino cuya asociación con Ortiz lo colocó en el UFC.  De hecho, si indagamos un poco más descubriremos que el californiano de 31 años viene avanzando por un largo camino hacia el espectáculo más importante del mundo, y ese camino ha sido cualquier cosa menos fácil, desde sus inicios en 1997 cuando debutó en las artes marciales mixtas con un empate contra Kenji Akiyama en el Korakuen Hall en Tokio, Japón.

En ese momento, el hermano de McCully, Sean, ya era conocido como luchador, y el UFC avanzaba hacia un periodo conocido como la “edad oscura”, con el programa a punto de ser retirado de la televisión por cable y las presentaciones en vivo con ocupación parcial.  McCully recuerda intensamente esos días.

“Cuando fui a mi primer evento del UFC, que creo que fue en Alabama u Oklahoma, había varios cientos de personas en la audiencia y nos miraban como si estuvieran en una riña de gallos humanos en ese momento”, recordó.  “Tuve suerte de tener mi debut en Japón, donde el deporte es muy respetado y los fanáticos son educados.  Aquí, los fanáticos nos tiraban cerveza y gritaban ‘patea su trasero, pelea con fuerza y dejen de mariconear como si fueran niñas’.  Realmente no entendían nada y eran ignorantes sobre este deporte”.

En los primeros tres años de su carrera, McCully se abrió camino en los principales espectáculos de Japón, como Pancrase and Rings y también pasó por Europa y Aruba enfrentando a talentos como Evan Tanner, Mario ‘Sucata’ Neto y Mikhail Illoukhine.  Sus récords fueron irregulares (4-3-2), pero era parte del proceso de aprendizaje del juego. 

Después de una rendición ante Ed de Kruijf en octubre de 2000, McCully tenía una hija en camino y una decisión que tomar porque las artes marciales mixtas no estaban cubriendo las cuentas.   

“Comencé a entrenarme también en lucha profesional porque el deporte parecía estar muriendo", afirmó McCully.  “Como no tenía garantizado un lugar para pelear, tampoco tenía garantizados los pagos. Así que busqué otras formas de ingreso, mientras trabajaba como doble para Hollywood y me entrenaba como luchador profesional.  Fue realmente muy difícil.  También tuve una hija (tiene 5 años ahora), y durante estos últimos cinco años he intentado ser lo más creativo posible con mis finanzas para que no le falte nada a ella sin dejar de lado el juego que es mi verdadero amor.  Al terminar la escuela secundaria, vi el primer Ultimate Fighting Championship y pensé “Santo Dios, ¿estos chicos se ganaron $50.000 sólo por participar y pegarle fuerte a tres tipos?".  Es genial.  ¿Dónde me anoto?”

McCully bromea, pero en esa época, el estado del deporte era cosa seria.  Zuffa no bajaría los brazos hasta apoderarse del UFC por otro año, y lucharía con todas sus fuerzas hasta hacerse un lugar en la televisión de cable con la primera temporada de ‘The Ultimate Fighter’ en el año 2005.

Mientras tanto, McCully peleó una sola vez entre el año 2000 y el 2006, con Dario Amorim en Brasil de 2003. Tenía esperanzas de que algún día podría volver a pelear a tiempo completo, pero no podía esperar sentado que llegara ese día.  De hecho, en algunos momentos estuvo a punto de abandonar la actividad.

“Se me ocurrió dos o tres veces a lo largo de mi carrera”, admite.  “Hay algunos encuentros potenciales que terminan cancelándose.  En la pelea con Antoni Hardonk, tuve la suerte de estar listo para reemplazar a Frank Mir.  Podrían haber quitado la pelea del programa y él no hubiera cobrado nada.  A lo largo de mi carrera, tres veces diferentes dije “colgaré los guantes y conseguiré un trabajo".  Y lo hice; me dediqué a vender seguros de vida y salud.  Estaba clavado ahí, durante 50 o 60 horas por semana, golpeando los teléfonos y tratando de cambiar de vida con mucha dificultad, pero realmente me sentía triste.  Sentía que necesitaba volver a lo que amaba, y eso es este deporte.  No me sentiría bien haciendo ninguna otra cosa que no sea este deporte, por eso es muy bueno poder estar aquí”.

McCully se hizo amigo de Ortiz, esto sumado al cinturón negro en Jiu-Jitsu brasileño obtenido bajo la tutela de Allen Goes y su experiencia previa en peleas, pronto se convirtió en una pieza clave del Team Punishment de Ortiz.  Luego el deporte comenzó a ganar espacio en el 2005 y McCully vislumbró la posibilidad de un retorno.  Con sólo una pelea en los cinco años anteriores, se preguntaba si todavía tenía talento para pelear.  Esa pregunta tendría su respuesta muy pronto a medida que los jóvenes estrella del deporte comenzaron a hacerse un lugar en el campamento Team Punishment.

“Kendall Grove, Matt Hamill, Josh Burkman, Melvin Guillard,” recordó McCully.  “Tuvimos una ola de muy buenos luchadores en el campamento y ahí me di cuenta de que todavía podía pelear.  Podía enfrentar a estos chicos.  Por supuesto que cada nuevo día los participantes mejoran su estilo pero me estaba yendo muy pero muy bien y veía a estos jóvenes en los programas realistas (reality shows), que captaban la atención de todo el mundo y me decía a mí mismo: tengo 30 años ahora, ya no soy un chico, pero soy maduro.  Tal vez no tenga la misma velocidad que antes pero tengo más potencia, soy un luchador más inteligente y el hecho de tener un poco más de experiencia me convierte en más astuto.  Si me pasara todo el tiempo haciendo otra cosa y no me diera otra oportunidad para esto, no me lo perdonaría jamás.  Así que en lugar de un “hubiera sido”, voy a ser un luchador con todas las letras.  Di un paso hacia atrás para evaluar hasta dónde podía llegar y con suerte la respuesta será hasta la cima”.

El camino de retorno de McCully comenzó en octubre del año pasado con dos peleas en 20 días.  Fue un curso intensivo para McCully, de 31 años, pero cuando tu sobrenombre es “The Insane 1” (El loco 1), simplemente no haces las cosas por la mitad.  ¿Cómo fue volver a competir por primera vez en tres años?

“Bueno, te cuento que tuve que cambiarme la ropa interior varias veces", se ríe.  “Pensaba, ¿sigo siendo bueno?  ¿Estaba mintiéndome?  Entré y luché contra un tipo en lo que probablemente fue un ensayo final; él era Derek Thornton, y lo liquidé en poco tiempo, como debía ser.  El siguiente combate, 20 días después, fue contra Ruben Villareal, conocido como ‘Warpath' (Bélico). Es un caballero enorme, golpea duro, y de mentón gigante; entonces  pensaba, ¿sigo siendo bueno, puedo contra este tipo?  Antes de eso, cuando estaba sentado en el vestuario, me digo, “si golpeas a este tipo cómodamente y terminas con él en el primer asalto, tienes lo necesario para estar en el ring así que mejor empieza a creer en ti mismo y esfuérzate”.  Luego de esa noche, salí del ring, miré a Tito y le dije "Ey, creo que me pude probar bien”. A él le hice lo que tenía que hacer si quiero competir en el nivel más alto en este deporte.  Intentémoslo.”

Tanto Thornton como Villareal se rindieron ante McCully en el primer asalto, y estaba programado que éste volviera a la acción esta primavera cuando recibió la llamada del UFC para reemplazar al lesionado Frank Mir contra Hardonk este jueves.  Claro que fue con poco aviso, pero uno no se niega a este tipo de oportunidades.

“De hecho, tenía otra lucha programada y no tenía idea de que me llamarían", dijo.  “Si bien estoy feliz, recibir esa llamada para luchar contra un tipo como Antoni Hardonk tres semanas y media antes es como una sensación agridulce.  Es un tipo duro de verdad y es una lucha dura para prepararse en ese tiempo.  Pero confío en mis habilidades; he estado en esto por diez años y estoy listo para probar mis destrezas en el escenario principal, así que estoy feliz por la llamada."

Como ven, McCully no es el debutante promedio en el UFC, e incluso tiene la ventaja de haber estado con Ortiz en algunos de los eventos más importantes en el último tiempo.  Así que por lo que se refiere a los nervios por el UFC, McCully probablemente no los sufrirá, pero, como dice, uno nunca sabe.

“Tito es tan profesional en lo que hace y estar cerca suyo me ha ayudado a llegar a ese nivel y a creer en mí mismo y confiar en que puedo competir en ese nivel", dijo McCully.  “He disfrutado mucho estar con él, ser parte del espectáculo, estar tan cerca de la celda y ser partícipe de todo.  Ésa es definitivamente una ventaja porque estos tipos que han estado en 30-40 luchas, pero sólo en los espectáculos menores, y nunca han estado en el escenario principal para verlo de cerca y personalmente; son totalmente nuevos en esto, y cuando aparecen en ese lugar, cuando sienten la energía y las cámaras y las luces y el público, es algo asombroso.  El hecho de haber estado allí y de estar cómodo en ese escenario me ha hecho sentir cómodo en la preparación para esta lucha.  Pero de nuevo, uno nunca sabe hasta que no está ahí.  Puede que llegue allí y sufra el shock del Octágono como les sucedió a algunos luchadores importantes”.

Ha sido un viaje largo y extraño para Justin McCully, quien ya luchaba cuando algunos de sus compañeros sólo miraban los primeros eventos del UFC.  Sin embargo, no se arrepiente de nada de aquel viaje; sólo está feliz de estar en el gran espectáculo por fin, y no piensa irse del mismo sin dejar una buena impresión.   

“Saber que he sido parte de esto por tanto tiempo realmente me hace sentir bien porque he recibido muchas críticas de mis familiares, ex-novias, gente en la calle que me dice ‘son sólo bárbaros que intentan golpearse la cabeza el uno al otro', y que esto no es un deporte", dijo.  “Puedes poner una carnada y disparar a un animal y eso es un deporte, pero no puedes subirte a un ring y luchar con un tipo de un modo creativo, equilibrado con todas las herramientas: las patadas, los golpes, los rodillazos, los codazos, los asaltos, las derrotas. Fue difícil lidiar con eso y superarlo, pero estoy feliz de que todos contribuyeran y permitieran que las compañías y el deporte llegaran a ser lo que son hoy.  Así que realmente deseo impresionar al público y convertirme en uno de los favoritos de los fanáticoss.  Ya sea que gane, pierda o empate, deseo que sea la pelea de la noche.”