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AMMFight

¡Melvin Guillard, hablando sin restricciones!

👤UFC 🕔3.April 2007


Considerado desde hace mucho como el mejor boxeador de peso medio del planeta y futuro integrante del Salón de la Fama, Bernard Hopkins estuvo a pocas semanas de entrar en una nueva clasificación contributiva con una competencia multimillonaria en dólares ante Oscar De La Hoya en septiembre de 2004. En otras palabras, la vida era buena para “The Executioner” (El verdugo). Todo lo que debía hacer era entrenar, presentarse y luchar la noche de la pelea.

Eso no fue suficiente, según lo que él me explicó a mí en una visita a su campo de entrenamiento en Upper Darby, Pennsilvania.

“La motivación puede presentarse ante mí en todas las formas y tamaños”, dijo Hopkins. “Si salgo y encuentro todas las llantas de mi auto acuchilladas, eso es motivación. Cuando las cosas funcionan sin problemas, alguien debe romper un vidrio, alguien debe hacer algo. Algunas personas necesitan baches en el camino para hacer que las cosas funcionen. No siempre debe ser algo completamente sucio o ignorante; sólo debe haber algún tipo de motivación. En boxeo, nunca tendré problema para ser motivado porque este deporte siempre tiene algo, ya sea de mi parte –para ser justo- o de parte de otra persona. Yo siempre encontraré motivación, o tendré adversidad”.

El contrincante de peso ligero del UFC Melvin Guillard parece operar del mismo modo, porque en todos los éxitos que tuvo hasta ahora en el UFC (un récord en el Octágono de 3-2 con dos victorias consecutivas por knock out), su ascenso en la escalera de las 155 libras ha sido bajo circunstancias menos que ideales, ya sea al sobrevivir y recuperarse de los destrozos del huracán Katrina, las constantes mudanzas por el país para conseguir entrenamiento adecuado, o más recientemente, la muerte de su padre el pasado noviembre.

“Aún lo estoy sufriendo y aún estoy manejándolo, pero debo ocuparme día a día”, dijo Guillard. “En la vida, uno siempre encuentra desafíos. Debes jugar con las cartas que tienes, pero no importa. Ésta es mi primera lucha desde que mi padre murió, mi madre estará presente y me acompañará al cuadrilátero, así que es muy importante para mí”.

Quizá también esté concentrado en la oportunidad de pelear por un título más adelante este año si subsiste a Joe Stevenson en el evento principal de la noche de Ultimate Fight Night (por Spike TV 8pm ET / PT).  Es una lucha con bastante intriga debido a los estilos diferentes entre el poderoso golpeador Guillard y el as del piso Stevenson, pero la reciente noticia de que el íntimo amigo de Guillard, Josh Burkman, ha estado ayudando a “Joe Daddy” a prepararse para la lucha ha agregado un nuevo nivel de acaloramiento.

“Burkman es un traidor”, dijo Guillard respecto de su compañero de la serie Ultimate Fighter, que supuestamente está llevando a cabo un compromiso previo con Stevenson de ayudarlo a prepararse para una pelea abortada con Caol Uno. “En el último campo de entrenamiento, me llevó con Tito (Ortiz) y boxeamos. Le rompí la nariz y creo que se lo tomó como algo personal. Ahora entrena con Stevenson. Me conmocionó. Pero no me molesta en absoluto tratar con el rencor de Burkman–tengo otras cosas de qué preocuparme”.

Eso es lo que hace, pero no duden de que “The Young Assassin” (El asesino joven) usa todo lo que puede con el fin de volverse insensible ante la tarea en cuestión y llevar esa indiferencia consigo al Octágono la noche de la lucha. Eso es lo que hace –es luchador y, cuando sea la hora de ejecutar, estará listo.

“Tengo mucho rencor, soy un joven con furia”, admite. “Tengo muchos problemas de los que debo aliviarme, así que en lugar de salir a la calle a golpear gente y que me encarcelen, salgo al cuadrilátero, lo hago y me pagan. No sienten mi dolor, y Joe Stevenson está por sentirlo. Nadie tuvo misericordia conmigo cuando fue lo de Katrina, ni cuando murió mi padre, así que yo no tengo misericordia con él en absoluto”.

De vez en cuando, la emoción puede conducirte a grandes cosas; en este juego, también puede forzarte a cometer un error que puede costarte despertar en el vestuario. Guillard es un joven sensible que usa lo que sucede en su vida como impulso, y también es lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que una cabeza llena de vapor y un golpe de knock out sólo lo llevarán hasta un cierto límite.

 “Uno nunca sabe lo que sucederá en una lucha,” dijo Guillard, que ha estado trabajando con Saul Soliz, Pete Spratt y Ricco Rodríguez para este combate, e incluso ha hecho algo de sparring con el contrincante de peso welter Diego Sánchez en las últimas semanas. “No puedo predecir el futuro, así que debo entrenar para todo. En este momento, entreno por si me atrapan en una mala posición de espaldas. Entreno para levantarme y soltarme, y entreno para ser más agresivo y más ofensivo, pero también debes tener más defensa. Entreno de la misma manera para cada contrincante. Nunca cambio nada y hago lo mismo para cada oponente. Si es alguien de piso, lucho contra él de la misma manera. Si me enfrento a una lucha acalorada contra alguien que cree que puede pelearme de pie, le gano por knock out”.

Y eso, queridos lectores, es un tanto de empate. Por cada luchador que quizá vea a Guillard como un punto fácil por su confianza en el juego de pie, habrá otra persona que tema secretamente enfrentarlo porque tiene el poder de lastimar en sus manos –el tipo de golpe que puede romper huesos y cambiar el rumbo de una carrera profesional. Lo peor es que Guillard también lo sabe y no se priva de describir cómo sus manos serán la pesadilla de futuros enemigos.

“Desde siempre he golpeado a algunos contrincantes en la mandíbula y los he derribado de un golpe”, dijo Guillard cuando se le preguntó si sabía que no era como los demás que golpeaban por dinero o por diversión. “Incluso en mi ciudad natal, Nueva Orleáns, cuando me enfrento con sujetos en los clubes, los golpeo en la mandíbula y los dejo fuera de combate. Así que siempre supe que tenía un golpe poderoso. En el cuadrilátero, busco el knock out, y sé positivamente que a él (Stevenson) le preocupa que lo golpee en la cara. Y, si sigue preocupándose por la cara, quizá sólo lo golpee en su débil estómago porque también es gordo. En realidad, busco ganarle por knock out con una patada en la cabeza. Me gusta lograr algo diferente cada vez, para trabajar duro y ganarme un lugar en el Salón de la Fama”.

El Salón de la Fama es el sueño de cualquier atleta, pero pocos llegan a él. A pesar de que a los  24 años, Guillard tiene mucho tiempo por delante para moverse dentro del reino ocupado por Royce Gracie, Randy Couture, Ken Shamrock y Dan Severn, hay que respetar a un muchacho que no habla del gran día de pago o de los atavíos de la fama, sino de la grandeza. Pone toda la fanfarroneada en perspectiva.

“Tengo sólo 23 años (nota de la redacción –le hicieron esta entrevista antes de que Guillard cumpliera 24 años el 30 de marzo) y no apuro las cosas”, dijo.  “Tengo mucho tiempo por delante, tengo la juventud de mi lado y, si no consigo una oportunidad para pelear por el título, no me enfado. Si la consigo y no regreso a casa con él, tampoco me enfado porque sé que seré campeón del UFC un par de veces antes de retirarme”.

No tendrá una oportunidad en un futuro cercano si no vence a Stevenson, ganador de la segunda temporada del programa “The Ultimate Fighter” que ha impresionado con sus dos victorias en la clase de 155 libras contra Yves Edwards y Dokonjonosuke Mishima. Stevenson también es conocido por su ataque de piso, pero ha expresado el deseo de probar su juego de pie. ¿El 5 de abril será la noche?

“Creo que vendrá y se la pasará esquivándome”, dijo Guilard  sobre el plan de juego que espera que Stevenson traiga al Octágono el jueves. “Lo golpearé una vez y luego será la rata que es. Querrá hacer jiu-jitsu, pero esto no es jiu-jitsu, es ultimate fighting. Pero no me preocupa. Iré, pelearé a mi ritmo y lo derribaré antes de que termine el segundo asalto, así que nada me preocupa. Creo que él sentirá presión porque todos le dicen que debería ganarme siempre y que es una pelea fácil. Interiormente, sabe que no será fácil, así que como la gente le dice una cosa y él cree otra, la lucha le resultará más difícil. No espero una pelea fácil, pero sí espero que me levanten la mano al final. Eso es todo lo que importa”.

Con respecto a las distracciones externas, Guillard las guardará en la cabeza y en el corazón, y espera que se transformen en fuego entre sus manos.

“Aun así estaré listo para luchar”, dijo. “Creo que ésa es la manera en que el Señor lo pone frente a mí. Para ser tan exitoso como soy, siempre atravieso cosas sensibles y personales en la vida, y eso me hace el luchador que soy. Atravieso muchas cosas como todos los demás, pero los demás tratan de esconderlas e intentan ser lo que no son. Yo no intento esconder nada. Todos saben lo que me sucede, pero no afectará mi rendimiento. Estoy acostumbrado a no ser el favorito. Me gusta. Me da más motivo para demostrar que todos están equivocados”.

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