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¡Panamá y Japón, rica herencia boxística!

👤Daniel Alonso, LoMejordelBoxeo.com 🕔14.November 2006


Ahora que Roberto “La Araña” Vásquez disputará la corona interina de los moscas AMB en Francia, ante el japonés Takefumi Sakata, encuentro un momento propicio para referirme a la historia boxística que une a Panamá y Japón. Han sido 32 las ocasiones en que peleadores istmeños y nipones han confrontado en disputa de una corona del mundo, con un saldo muy parejo, que concede 16 triunfos a Panamá, 15 a Japón, y un empate, aquel entre Kuniaki Shibata y Ernesto Marcel, en Matsuyama en 1971. De los 32 choques mundialistas, 27 se han realizado en territorio japonés, cuatro en suelo panameño y uno solo en zona neutral.

 

El pleito Vásquez vs Sakata de París, será, apenas, el segundo que se realice en un lugar que no sea Panamá o Japón. Antes, solo se dio un caso similar cuando el 21 de diciembre de 1974, Roberto “Mano de Piedra” Durán despachó en el primer asalto a Masataka Takayama en la Plaza de Toros de San José, Costa Rica. Estuvo en disputa la corona ligera AMB en poder del “Cholo”.

 

Amaya y Kobayashi inician la historia

 

Los antecedentes de estos choques entre panameños y japoneses se remontan al año 1969, cuando el colonense Antonio “Buchí” Amaya viajó a Tokyo para desafiar a campeón de los junior ligeros (hoy, superplumas) Hiroshi Kobayashi. Era la tercera defensa del japonés, quien era un veterano de 65 peleas. El choque se fue a la distancia de los quince asaltos y el veredicto fue una cerrada decisión dividida a favor de Kobayashi, a quien un par de años después conoceríamos personalmente en Panamá, cuando viajó a nuestro país para enfrentarse al entonces invicto y prometedor figura, Roberto Durán, en lo que significó su último combate profesional, al ser noqueado por el “Cholo” en siete vueltas.

 

Amaya mereció la revancha con Kobayashi quince meses después, pero nuevamente fue derrotado por puntos. Dos meses antes, Ismael “El Tigre” Laguna había defendido exitosamente su corona de los ligeros en Ciudad de Panamá ante Itsimatsu Susuki, igualando a uno los triunfos de cada país en combates mundialistas.

 

En 1971, Ernesto “Ñato” Marcel viajó a Matsuyama y fue privado de un legítimo triunfo ante Kuniaki Shibata, por la diadema de los plumas. 35 años más tarde, conversé con Shibata, y éste me confesó que al terminar la pelea con El Ñato, sentía que había perdido el combate. Ese mismo Shibata enfrentaría a Amaya en 1974, derrotándolo por puntos, ahora en defensa del título junior ligero. Antes, en 1972, otro colonense, Orlando Amores fracasó en su intento de ganar la corona de los moscas, al ser noqueado en cinco asaltos por el ya desaparecido Masao Ohba, a quien logró derribar en el primer asalto. Curioso resulta observar que, hasta ese momento, por la parte panameña, solo peleadores nacidos en Colón habían combatido con japoneses: Amaya, Laguna, Amores y Marcel, todos de la cuadra del recordado Isaac Kresh.

 

Panamá asume el control

 

Al llegar el 8 de septiembre de 1973, fecha histórica en que se realizaron dos combates mundialistas entre panameños y japoneses en la ciudad de Panamá, el saldo de combates favorecía a los nipones, con resultado de 3 triunfos, una derrota y un empate.

En una misma noche, Roberto Durán y Ernesto Marcel defendieron sus coronas ligera y pluma de la AMB, respectivamente, ante los orientales Itsimatsu Susuki y Sigemitsu Nemoto. Fue una noche gloriosa para nuestro boxeo. Durán detuvo a Susuki en 10 asaltos y Marcel a Nemoto en 9, para dejar la cuenta igualada a tres triunfos por País, con un empate.

 

Vinieron luego los triunfos consecutivos de Durán sobre Takayama, de Jaime Ríos sobre Katsunory Tenryu, Rigoberto Riasco sobre Phillipe Waringe Nakayama; y de Alfonsito López sobre Shogi Oguma, para que Panamá mostrara supremacía sobre Japón. Bueno es recordar que Jaime “El Cieguito Maravilloso” Ríos se convirtió en el primer panameño en ganar en el oriente, al superar a Tenryu; y que Riasco fue el primer campeón de la recien creada categoría supergallo, al vencer a un hombre nacido en Kenya, pero nacionalizado japonés, como lo era Waringe Nakayama.

 

Con ventaja de cuatro victorias, Japón riposta con los triunfos de Royal Kobayashi por nocaut en 8 asaltos sobre Riasco; y de Gushiken por puntos en 15 sobre el cieguito Ríos.

 

Gushiken, el verdugo

 

El nombre de Yoko Gushiken no podrá ser olvidado por ningún fanático panameño. Este japonés con peinado afro fue un verdadero verdugo de los púgiles panameños. Además de aquella victoria sobre Ríos en 1977, Gushiken sumó un nocaut sobre el cieguito en la revancha de 1978, y sendos triunfos sobre Alfonsito López y Rafaelito Pedroza en 1979. Es el único peleador japonés que ha derrotado a tres campeones mundiales nacidos en Panamá. Con sus triunfos, puso adelante ligeramente a Japón, pese a que Panamá había sumado otra victoria en los puños de Rafael “El Brujo” Ortega ante Flipper Uehara en 1977 en Okinawa.

 

Llegan Eusebio e Hilario

 

Pero con la llegada de los super astros Eusebio Pedroza e Hilario Zapata, las cosas cambiaron. Ambos dieron cátedra en tinglados nipones y sumaron importantes victorias en sus sólidos reinados de los plumas y minimoscas respectivamente.

Entre 1979 y 1982 Eusebio sumó triunfos sobre Royal Kobayashi y Spider Nemoto, mientras que Hilario superaba dos veces a Shigeo Nakayima y dos veces a Tadashi Tomori, para ratificar su supremacía en la que era, en esa época, la más liviana de las categorías del boxeo en el mundo. Cabe señalar que todos los triunfos de Pedroza y Zapata ante peleadores japoneses fueron a domicilio, o sea, en la propia casa de sus rivales.

 

En ese período de los años ochenta, hay que incluir el triunfo de Jorge “El Mocho” Luján sobre Suichi Izogami, por nocaut técnico en nueve asaltos; y las victorias de Jiro Watanabe sobre nuestros connacionales Rafaelito Pedroza y Celso Chavez. Todos estos pleitos fueron en escenarios del archipiélago japonés.

 

La década del ochenta termina con un nuevo éxito de Hilario Zapata sobre Suichi Hozumi en 1986 y la derrota de Azael Morán ante Takuya Muguruma en 1987. Hasta este momento, Panamá aún aventaja cómodamente a Japón con marca de 16-12-1.

 

La ofensiva nipona

 

En los años noventa, solo se dieron dos pleitos. En ambos, Keiji Yamaguchi salió airoso en sus combates ante el panameño Carlos “El Púas” Murillo. Victorias muy cerradas, ambas por decisión en 12 asaltos, pero que limitaron la ventaja panameña a solo dos triunfos sobre Japón.

 

La reciente derrota de Carlos “Shangay” Melo en Osaka ante Katsunary Takayama, por la corona interina mínima de la AMB, ha dejado la marca en 16-15-1. ¿Será Takefumi Sakata el responsable de igualar el marcador?

¿Le corresponderá a La Araña el honor de aumentar la ventaja panameña?

Ojalá que estos datos que he querido compartir con mis lectores, contribuyan a darle mayor expectativa al próximo encuentro a realizarse en París.

De algo estoy seguro, y es que Sakata y Vásquez honrarán esa tradición de lucha que ha distinguido a los peleadores de ambas naciones. 

Preguntas, Comentarios, Opinión: Daniel Alonso

El autor es un veterano y prestigioso historiador-periodista panameño. Actualmente se especializa en Boxeo, como comentarista (golpe por golpe y de color) del popular programa televisivo internacional "Lo Mejor del Boxeo". 

Las Opiniones expresadas en esta nota son exclusivas del autor y en ninguna forma representan necesariamente la posición de Notifight.com

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