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Reporte

Tyson ahora es una atracción turística

👤AP 🕔11.September 2006


LAS VEGAS — Algunos se amontonaron cerca del ring con teléfonos celulares con cámara de fotos en mano. Otros se sentaron en un bar a 20 pies de distancia bebiendo cerveza. Sin embargo otros ignoraban todo y fumaban cigarrillos mientras jugaban a los tragamonedas.

Mike Tyson solía dar exposiciones. Este día, el sólo estaba en exposición.

En la calle, los turistas observaban leones y delfines entre los recesos de las máquinas de slots. En el hotel Aladdin, no necesitaban moverse de sus asientos del bar para ver otra curiosidad.

El ex hombre más malo del planeta ha sido reducido a esto-tan sólo otro espectáculo de bichos raros en Las Vegas.

Las indicaciones decían que estaba entrenando, y eso fue suficiente para que un par de cientos de personas se movieran al ring. Entrenando para qué fue una pregunta que por suerte no tuvo respuesta.

En un momento de su vida, Tyson ganaba 35 millones por una pelea y ganó más de 300 millones en su carrera antes de echarlo todo a perder. Ahora es un espectáculo dentro de un casino, intentando ganar unos pesos de la única manera que sabe en un deporte que ya no soporta.

“Realmente odio pelear”, dijo Tyson. “Tengo un sabor amargo en mi boca”.

Hoy por hoy, Tyson está arrepentido, ciertamente avergonzado por ver a donde llegó. Dice que no se siente cómodo con el hecho de desfilarse frente a la gente como el boxeador que una vez fue cuando sabe que es todo un engaño.

Pero le debe millones a sus acreedores, necesita el dinero desesperadamente y aceptó la oferta del casino.

Con lo que se mete dentro del ring para dar un par de golpes a los guantes del entrenador Jeff Fenech mientras que los turistas sacan fotografías.

“Busco ganar algo de plata como el resto de las personas”, dijo Tyson.

Hay rumores de una serie de peleas de exhibición de tres rounds para ganar ese dinero. Es algo conocido en el boxeo, donde nadie sale lastimado y el ex campeón que está pasando por un mal momento es capaz de ganar unos pesos.

Tyson tiene 40 años de edad, pero es una persona de 40 envejecida. Miren más allá del tatuaje en el costado izquierdo de su cara, y hay cierto cansancio en su cara que viene con los años de arduas peleas y una vida dura.

Han pasado casi 20 años desde que Tyson se convirtió en el campeón de los pesados más joven en derrotar a Trevor Berbick. Recuerdo verlo esa noche y luego verlo caminando por el Las Vegas Hilton con el título del Consejo Mundial de Boxeo ajustado con orgullo en su cintura.

Su mundo se llenó rápidamente de riquezas, mujeres y fama de tal abundancia que el malo de Nueva York no supo manejarlo. Fue a prisión por violación sólo para salir más famoso que nunca, pero su nueva vida perdió el control a la misma velocidad.

No quiere el cariño de nadie, y no entiende por qué algunas personas aún lo aprecian. Lo hacen, pero porque recuerdan lo que una vez fue.

“He tenido una vida estupenda. Tuve 20 vidas. No deberían sentir cariño por mi”, dijo Tyson. “Desafortunadamente no soy una persona rica”.

Pero aún conduce un BMW, aunque se apura en decir que en el pasado solía conducir Ferraris y Bentleys. El problema es que solía comprar varios para dárselos a las personas que lo rodeaban cuando era una estrella. Hoy nadie sabe dónde están.

También tenía mansiones, y no sólo una. Cuando uno es el campeón de los pesados del mundo, uno cree que el dinero nunca va a dejar de llover.

“Trato de poner mi mente en blanco”, dijo Tyson. “Si pienso o recuerdo eso, no puedo ser la persona que quiero ser en esta vida”.

¨Y qué es eso?

“Un muchacho sencillo”.

Desafortunadamente, nunca nada será sencillo para Tyson. Siempre fue atormentado por demonios que no puede controlar, y parece estar tan confundido acerca de su futuro como acerca de su pasado.

Quedó avergonzado por su derrota por knockout contra el irlandés Kevin McBride la última vez que estuvo en el ring hace 14 meses, y promete no volver a pelear nunca más. Pero aquí lo tenemos entrenando una vez más intentando ponerse en forma para poder ganar unos pesos.

Es triste pero así son las cosas. Cuando lo miro a Tyson es todo lo que puedo hacer para no imaginarlo terminar como Joe Louis, quien trabajó como anfitrión de un casino y quien varias veces fue llevado al costado del ring en su silla de ruedas para que los turistas pudieran decir que habían visto al Brown Bomber.

La gente amaba a Louis. Por alguna razón, aún sigue fascinada con Tyson.

“La gente realmente cree y me apoya”, dijo. “Me di cuenta de eso con el tiempo. No sé si lo hacen por razones de simpatía o porque se sientan identificados”.

Tyson parece contento de poder hablar acerca de esto, contento de ver que a alguien le importa. Realmente no quiere hacer lo que está haciendo, pero la oferta de una habitación de hotel gratis y un poco de dinero lo convenció.

Ahora es hora de ver el show, hora de entrar al casino e ir a trabajar.

“La vida”, dice, “ha cambiado mucho”.

Fotos: AP

 

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