Tommy Fury derrotó al gigante Eddie Hall en una exhibición en Manchester
El púgil inglés Tommy Fury derrotó a Eddie Hall por decisión mayoritaria, este sábado en un combate de exhibición que fue el estelar de una cartelera que se llevó a cabo en el AO Arena de Manchester, Inglaterra.
La contienda se destacó por una colosal diferencia de más de 100 libras y las evidentes discrepancias de estilo entre el boxeador profesional y el ex Strongman. Y Fury, dejó claro que un buen boxeador debe imponerse ante un inexperto peleador, aunque luzca un físico impresionando.
El duelo bautizado como "La Belleza contra La Bestia" se gestó por una rivalidad atípica. Todo comenzó cuando Hall lanzó un reto a Tyson Fury, pero en su lugar, el veterano padre de los Fury, John, mandó a su hijo menor al ring para zanjar asperezas.
La semana previa a la pelea no estuvo exenta de tensión; en uno de los careos, Hall destruyó una pantalla tras empujar hacia ella durante su enfrentamiento físico. Fury, por su parte, subió al cuadrilátero con un homenaje a su familia, luciendo el nombre de su segundo hijo recién nacido ("Midas") en su bata y pantalones.
A la hora de la verdad, el pesaje oficial marcó una abismal diferencia en la báscula: Eddie "La Bestia" Hall registró 325.6 libras frente a las 217.8 libras de un Tommy Fury en el peso más pesado de toda su carrera.
Desde el principio, la estrategia de Fury fue clara y basada en eludir el poder de nocaut del mastodonte. Manteniéndose a la distancia y bailando alrededor del perímetro, Tommy empleó su velocidad y movimientos de piernas para esquivar el potente volado de derecha de Hall. Aunque la inmensa fuerza física y el tamaño de Hall intimidaban, la mayor parte de sus golpes conectaban al aire o sobre los guantes, mientras que Fury marcaba puntos con su jab.
Conforme avanzaba el reloj, el enorme volumen muscular de Hall comenzó a pasarle factura y su tanque de oxígeno se agotó prematuramente.
En el cuarto asalto, Hall buscó acortar la distancia de manera un tanto desordenada, pero Fury se plantó y logró impactar buenos ganchos y combinaciones rápidas antes de volver a eludir el área de peligro.
En la recta final del combate, el ex Strongman empujaba con todo su cuerpo a modo de "toro en una corrida", pero carecía de la técnica o la precisión para cortar el ring. Fury se limitó a boxear con inteligencia: conectar, bloquear los golpes de la mole y seguir desplazándose a los lados para no tomar ningún riesgo innecesario y garantizar la victoria en las tarjetas.
Al escuchar la decisión mayoritaria, que dio la victoria a Fury (con una tarjeta que insólitamente decretó un empate 57-57), el británico consolidó su triunfo, marcando un claro dominio boxístico sobre un gigante que carecía de experiencia real en el pugilismo profesional.