Hamzah Sheeraz explota contra la WBO por ordenar su pelea con Janibek Alimkhanuly
Hamzah Sheeraz acaba de encontrar un nuevo frente de batalla, y esta vez no está dentro del cuadrilátero.
El campeón mundial supermediano de la WBO reaccionó con enorme molestia a la decisión del organismo de ordenar una defensa obligatoria contra Janibek Alimkhanuly, una determinación que ha generado polémica debido al antecedente de dopaje del excampeón unificado de peso mediano.
Sheeraz no ocultó su indignación. En una entrevista con Ariel Helwani, calificó la decisión de la WBO como una situación “vergonzosa” para el boxeo y cuestionó que un peleador que dio positivo por una sustancia prohibida pueda regresar directamente a una posición privilegiada dentro de la clasificación.
Sheeraz cuestiona la decisión de la WBO
La controversia comenzó cuando la WBO designó oficialmente a Janibek Alimkhanuly como retador obligatorio de Hamzah Sheeraz por el título mundial supermediano de las 168 libras.
El organismo descartó la petición del danés Jacob Bank, quien también buscaba convertirse en el próximo retador obligatorio, y colocó a Janibek por delante de él en su clasificación.
La decisión sorprendió todavía más por los antecedentes recientes del kazajo.
Alimkhanuly dio positivo por meldonium en noviembre de 2025, apenas días antes de una pelea programada contra Erislandy Lara. El resultado provocó la cancelación del combate y posteriormente generó sanciones tanto de la WBO como consecuencias deportivas en la IBF.
El kazajo negó haber cometido una infracción intencional y sostuvo que siempre había apoyado el deporte limpio.
La WBO, por su parte, terminó su suspensión el 10 de julio de 2026 y posteriormente justificó su decisión de colocarlo como obligatorio señalando, entre otros factores, su cooperación durante el proceso, la documentación médica presentada y que se trataba de su primera infracción antidopaje.
Pero para Sheeraz, el asunto no termina ahí.
“Están premiando a alguien que dio positivo”
El británico considera que la situación envía un mensaje equivocado al resto de los boxeadores.
Sheeraz cuestionó públicamente que un peleador que dio positivo por una sustancia prohibida pueda regresar de una suspensión y, prácticamente de inmediato, recibir una oportunidad obligatoria por un campeonato mundial.
El campeón llegó incluso a sugerir que podrían existir “motivos personales” detrás de la decisión y utilizó la palabra “corrupción” al hablar de la situación.
Sus declaraciones colocan a la WBO bajo una presión considerable, porque el debate dejó de ser exclusivamente sobre quién merece una oportunidad mundial y pasó a involucrar la consistencia de las políticas antidopaje y los criterios utilizados para ordenar peleas.
Janibek también tiene argumentos
Más allá de la polémica, Janibek Alimkhanuly representa probablemente la prueba más peligrosa disponible para Sheeraz.
El kazajo permanece invicto con récord de 17-0, 12 nocauts y anteriormente fue campeón unificado de peso mediano. No pelea desde abril de 2025, cuando defendió sus títulos de la IBF y la WBO en las 160 libras.
Su ascenso a las 168 libras le abrió una nueva oportunidad.
La WBO decidió que su regreso debía producirse directamente ante el campeón, por encima de otros contendientes que también aspiraban a la posición.
Para Sheeraz, el problema no parece ser solamente la calidad de Janibek, sino el precedente que representa la orden.
Un campeón que todavía está construyendo su reinado
Sheeraz conquistó el título vacante de la WBO en mayo al noquear en el segundo asalto a Alem Begic.
En julio realizó su primera defensa frente a Simon Zachenhuber, a quien derrotó por decisión mayoritaria en Arabia Saudita. Su récord profesional se encuentra en 24-0-1, con 19 nocauts.
El británico todavía está consolidando su posición entre los grandes nombres de las 168 libras.
De hecho, una de las alternativas que había ganado fuerza era una pelea contra Jacob Bank, quien permanecía invicto y había expresado interés en enfrentar al campeón.
La WBO, sin embargo, tomó otro camino.
¿Sheeraz vs. Janibek o una nueva guerra?
Ahora las dos partes tienen un plazo de 20 días para llegar a un acuerdo. Si no consiguen cerrar la pelea dentro de ese período, el organismo puede ordenar una subasta de bolsa.
Eso significa que, al menos por ahora, Sheeraz tiene pocas alternativas si pretende conservar el cinturón de la WBO.
Y existe otro elemento que vuelve todavía más interesante el escenario.
Sheeraz ha revelado que solamente le queda una pelea en su actual contrato con Queensberry Promotions y ha reconocido que está dispuesto a explorar otras posibilidades, incluida una eventual relación con Zuffa Boxing.
La situación contractual podría convertir la próxima defensa en una decisión estratégica de enorme importancia para su carrera.
La WBO queda bajo el reflector
El caso Sheeraz-Alimkhanuly plantea una pregunta que va más allá de esta pelea:
¿Cuánto tiempo debe esperar un boxeador después de una sanción antidopaje antes de volver a competir por un campeonato mundial?
La WBO considera que Alimkhanuly cumplió con las condiciones establecidas y que existen elementos suficientes para permitirle regresar a la actividad.
Sheeraz considera que elevarlo directamente a retador obligatorio manda un mensaje equivocado.
Mientras ambos equipos comienzan a negociar, el campeón británico tendrá que decidir si acepta el desafío, busca una solución contractual o intenta encontrar una alternativa que le permita mantener su título.