La pelea enfrenta a un campeón consolidado dentro del panorama europeo contra un retador cuya historia de vida y resurgimiento deportivo lo han convertido en una de las figuras más llamativas del circuito continental.
La pelea representa un punto de inflexión para ambos pugilistas en la competitiva división de las 112 libras, donde cada victoria puede significar un salto considerable en las clasificaciones mundiales.
Islam Makhachev planea comenzar a prepararse para su próxima pelea después de que termine el Ramadán, y no se opone a enfrentarse finalmente a Ilia Topuria.