El hijo del excampeón mundial Fernando Vargas viene de noquear al argentino Agustín Quintana en febrero y ha detenido a siete de sus últimos ocho adversarios, una racha que ha acelerado su ascenso en las clasificaciones mundiales.
La pelea enfrenta a dos campeones invictos, dos figuras en pleno ascenso y dos estilos que han cautivado a los aficionados. Más allá de los cinturones de la WBA y la WBO del peso superwelter, lo que está en juego es el posicionamiento dentro de la élite del boxeo mundial.
La misión para El Loco Torres es clara. Enfrentar a un rival consolidado, pelear ante una afición hostil y demostrar que está listo para competir con los mejores del mundo.
Lejos del tradicional intercambio de insultos que suele acompañar este tipo de eventos, el ambiente estuvo dominado por el profesionalismo. Sin embargo, debajo de las respuestas medidas quedó claro que ambos creen tener las herramientas para salir con la mano en alto.
En una conferencia de prensa con tintes de espectáculo y psicología de combate, ambos peleadores dejaron claro que el choque no será solo físico, sino también mental.