¡Juan Urango perdió por no utilizar la zurda!

EVENTO22 de enero de 2007 Juan Brignone
La cofradía boxística ‘taco burro’ en la noche del pasado sábado, cuando los cofrades nos reunimos en casa de Mike Schmulson para presenciar un combate que mejores los hubo en las Fiestas de San Roque, dicho sea para exagerar un poco, pero no crean que mucho, porque hasta ahí pelea más mala que “el azul de pelotita”, como se decía en esta tierra desde tiempos ya inmemoriales.


Y eso que era una refriega con guantes por un campeonato mundial, entre el inglés Ricky Hatton y el campeón mundial ligero junior, Juan Urango, colombiano, que dejó lastimosamente su título FIB en Las Vegas, Nevada, porque es un zurdo o uno que pelea con guardia zurda, pero que resolvió dejar su mano zurda en el hotel donde los hospedaron, llamado Casino París.


¿Qué se puede esperar de un zurdo que pelea con la zurda engatillada? Pues que pierda por decisión unánime y con gran diferencia en el puntaje, pues Urango se dejó superar por un contendor rápido de piernas y de puños que lo tupió de golpes en muchos asaltos, dejándole a Hatton la iniciativa. Inclusive cuando ambos entraban en ‘clinch’, el Hatton se las arreglaba para soltar una mano y con ésta castigar a la cara o al cuerpo de su contendor.


El inglés —como todos estos boxeadores de ahora, que todavía son novatos de cuerpo entero pero ya tienen la oportunidad de disputar por un tal título dizque mundial, mientras sus colegas de antaño necesitaban contabilizar un mínimo de 40 ó 45 combates para tener derecho a disputar un título que además era incuestionable— tiene sus defectos y de bulto.


Como entrar al ataque con las manos abajo y abiertas, porque viene con la intención de castigar al cuerpo. Es decir, va al ataque desprovisto totalmente de la menor defensa. Sólo que la belleza de Urango no era capaz de adelantarse a soltarle sus golpes al británico, cuando éste lo que estaba era listo para recibir lo que llamaban en tiempos idos un ‘plexus solar’, en cuanto Hatton subiera sus guantes al unísono en busca de la cabeza de Urango. Ese ‘plexus solar’ fue el golpe con el que Marciano noqueó a Walcott. Golpe paralizante como pocos tiene el boxeo.


En lo que Urango saca un 10 aclamado, como en los colegios, es con el optimismo al rojo vivo que se mandaba. En cuanto sonaba la campana para finalizar un asalto, de inmediato alzaba los brazos, como indicando que ese asalto lo había ganado él. Y cuando sonó el campanazo final del duodécimo ‘round’, ¡ay, mi maye! Urango empezó a correr en círculos, festejando “su victoria”, para toparse momentos después con un veredicto unánime a favor de su adversario.


Antes de la pelea le habíamos dicho a Mike Schmulson que a excepción de Tommy Farr y Ken Buchanan, todos los demás boxeadores ingleses, de ayer y de hoy, eran más malos que un whisky hecho en Rebolo. Pero este Ricky Hatton, que es rapidísimo, que es agresivo, si cambia de entrenador y toma un estadounidense que le mejore su técnica y elimine sus defectos (entra de frente... como quien dice, “cómeme, caimán mocho”, que es el peor que tiene), puede llegar a ser un buen pugilista.


Es lo mismo que decimos de Juan Urango, el zurdo que no usa la zurda sino al 10% de los golpes que tira. Si hasta diríamos que lo que hay que hacer con él es que un entrenador le amarre la mano derecha, obligándolo a boxear contra sus ‘sparrings’, a punta de golpes con la mano izquierda, hasta cuando aprenda a utilizarla al máximo, no al mínimo.


Como utilizaba la suya el zurdo Valiente, el mosca más pegador que ha tenido Colombia en todos los tiempos.

 


Las Opiniones expresadas en esta nota son exclusivas del autor y en ninguna forma representan necesariamente la posición de NotiFight.com o NotiBoxeo.org

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