Las pruebas que debe realizarse Ronda Rousey para volver al octágono, luego de sus diferentes conmociones cerebrales
La excampeona de peso gallo de la UFC, Ronda Rousey, deberá someterse a estrictas evaluaciones médicas antes de recibir autorización oficial para volver a competir en mayo. Su esperado regreso marcaría el fin de una ausencia de una década en las artes marciales mixtas.
El combate, que se celebrará en vivo a través de Netflix, ha generado gran expectación. Su rival será Gina Carano, considerada pionera del MMA femenino, quien también deberá superar los mismos controles médicos antes de recibir luz verde para competir.
El regreso de Rousey ha despertado interrogantes debido a su historial de conmociones cerebrales. La peleadora admitió previamente que experimentó síntomas recurrentes en los últimos años de su carrera, especialmente tras derrotas duras que marcaron su salida del octágono.
Una de las más recordadas ocurrió ante Holly Holm en 2015, cuando fue noqueada con una patada a la cabeza. Posteriormente, sufrió otra derrota contundente frente a Amanda Nunes, combate que terminó siendo su última aparición profesional hasta ahora.
Exámenes médicos y requisitos para competir
El director ejecutivo de la Comisión Atlética del Estado de California, Andy Foster, confirmó que ambas atletas deberán someterse a exhaustivas pruebas neurológicas y cardiológicas antes del evento. El organismo busca garantizar que ninguna de las competidoras corra riesgos innecesarios al regresar a la acción.
Las evaluaciones incluirán análisis de sangre, resonancias magnéticas, pruebas neurocognitivas y exámenes cardíacos, siguiendo los protocolos recomendados para peleadores mayores de 40 años. En el caso de Carano, que no compite desde su derrota ante Cris Cyborg en 2009, los controles serán igualmente rigurosos.
Foster explicó que, mientras ambas superen satisfactoriamente los exámenes, no existe impedimento para la pelea. El objetivo principal es garantizar la seguridad de las competidoras y confirmar que su condición física es adecuada para afrontar un combate profesional.
El enfrentamiento se celebrará el 16 de mayo en el Intuit Dome de Los Ángeles. El evento será promovido por la empresa MVP, vinculada al boxeador e influencer Jake Paul, y representará la primera cartelera de MMA transmitida por Netflix.
Según se informó, el combate estará pactado a cinco asaltos de cinco minutos en la división pluma de 145 libras. Se disputará bajo reglas unificadas de MMA y se realizará en un hexágono diseñado para favorecer la acción y los intercambios ofensivos.
Rousey también reveló que informó previamente al presidente de la UFC, Dana White, antes de aceptar la pelea. La idea del combate surgió mientras la ex campeona atravesaba su segundo embarazo, lo que retrasó el anuncio oficial.
La cartelera completa aún no ha sido confirmada, aunque se espera que se sumen más combates en las próximas semanas. El evento promete ser histórico, no solo por el regreso de dos figuras influyentes, sino también por inaugurar una nueva etapa del MMA en plataformas globales.
Si las pruebas médicas resultan favorables, el combate entre Rousey y Carano podría convertirse en uno de los regresos más mediáticos del deporte en los últimos años, reuniendo nostalgia, expectación y una nueva audiencia atraída por la transmisión internacional.