“El boxeo fue mi primer amor”: Dana White revela por qué quiere transformar el negocio con Zuffa Boxing
Dana White, presidente de UFC y una de las figuras más influyentes de los deportes de combate, dejó una de sus declaraciones más reveladoras durante una extensa entrevista con Steven Bartlett, en el programa The Diary of a CEO, al reconocer que el boxeo fue su primera pasión y que su incursión en esta disciplina no responde únicamente a una oportunidad comercial, sino también a la convicción de que puede transformar una industria que considera mal administrada.
“El boxeo fue mi primer amor. Sabía que el deporte estaba roto y, mientras comenzaba a decaer, sabía cómo arreglarlo. Sé lo que tengo que hacer”, declaró White, quien actualmente dirige UFC mientras impulsa el desarrollo de Zuffa Boxing y Power Slap.
Durante la conversación, el empresario estadounidense analizó el crecimiento de UFC desde su adquisición por apenas dos millones de dólares en 2001, cuestionó las prácticas comerciales de los promotores tradicionales del boxeo, defendió la importancia de los contratos audiovisuales y aseguró que su organización ha alcanzado una dimensión que le permite competir con las principales ligas deportivas de Estados Unidos.
Sus declaraciones también incluyeron críticas directas contra Eddie Hearn, reconocimientos a Barry Hearn y Frank Warren, cuestionamientos al periodismo especializado en artes marciales mixtas y una explicación de los principios empresariales que considera fundamentales para construir una organización deportiva exitosa.
“El boxeo se convirtió en una liquidación por cierre de negocio”
White recordó que, cuando los hermanos Fertitta adquirieron UFC, numerosos empresarios y especialistas consideraban imposible que las artes marciales mixtas pudieran competir con el boxeo profesional, una disciplina con más de un siglo de tradición y una presencia consolidada en el mercado deportivo internacional.
Sin embargo, según su interpretación, el boxeo terminó perjudicándose a sí mismo debido a un modelo comercial concentrado en maximizar los ingresos inmediatos de cada evento, sin desarrollar una estructura sostenible que fortaleciera el deporte a largo plazo.
“Hace 25 años, cuando compramos UFC, todo el mundo decía que nunca podríamos competir con el boxeo. Que el boxeo estaba demasiado establecido, que llevaba demasiado tiempo existiendo. Pero el boxeo se convirtió en una especie de liquidación por cierre de negocio. Cada vez que estos tipos organizaban una pelea, trataban de sacar todo el dinero posible y salir corriendo”, afirmó.
White considera que esa mentalidad terminó afectando las relaciones comerciales del boxeo con las grandes cadenas de televisión, los patrocinadores y los consumidores.
“Ahora estoy involucrado en el boxeo. Tengo un acuerdo televisivo con Paramount. Todos los demás están en servicios de streaming. Literalmente, todos los promotores. Lo que han hecho es expulsar a todo el mundo del negocio. Las cadenas de televisión ya no quieren tratar con ellos. Los patrocinadores tampoco quieren formar parte de eso”, sostuvo.
Aunque sus afirmaciones reflejan una crítica generalizada hacia el negocio tradicional, el boxeo continúa manteniendo importantes acuerdos con plataformas audiovisuales y patrocinadores internacionales. Además, Paramount+ también opera como servicio de streaming. La diferencia que White pretende destacar está relacionada con la capacidad de negociar grandes contratos alrededor de una marca centralizada y ofrecer una programación deportiva constante.
Para el dirigente, UFC consiguió desarrollar una ventaja comercial que trasciende la popularidad de sus peleadores.
“Lo que hemos hecho durante los últimos 25 años es construir una marca en la que no solamente confían los consumidores, sino también los patrocinadores, las cadenas de televisión y muchos otros”, explicó.
“El boxeo fue mi primer amor”: la motivación detrás de Zuffa Boxing
Más allá de sus críticas contra los promotores tradicionales, White reconoció que su decisión de ingresar al boxeo profesional también responde a una pasión que comenzó mucho antes de su exitosa trayectoria al frente de UFC.
El empresario recordó que el boxeo fue el deporte que originalmente despertó su interés por los combates y aseguró que siempre estuvo convencido de que la industria necesitaba una transformación profunda.
“El boxeo fue mi primer amor. Sabía que el deporte estaba roto y, mientras comenzaba a decaer, sabía cómo arreglarlo. Sé lo que tengo que hacer”, declaró.
Sus palabras adquieren especial relevancia en momentos en que intenta establecer a Zuffa Boxing como una alternativa frente al modelo tradicional de promoción. Para White, su incursión en el boxeo no representa simplemente una diversificación empresarial, sino la oportunidad de aplicar los conocimientos adquiridos durante 25 años construyendo UFC a una disciplina que conoce desde sus primeros años en los deportes de combate.
El dirigente está convencido de que las deficiencias comerciales del boxeo no se deben a una falta de interés del público, sino a la manera en que históricamente se ha administrado el negocio.
Su apuesta consiste en demostrar que una estructura empresarial diferente puede devolverle al deporte una mayor presencia comercial y audiovisual.
White aseguró que su proyecto de Zuffa Boxing ya se encuentra por delante de las expectativas que había establecido inicialmente.
“Ya estoy dos años por delante de donde pensaba estar, porque los tipos que están haciendo esto actualmente son realmente malos en lo que hacen”, afirmó.
Un plan de siete años para construir un imperio de deportes de combate
White explicó que su objetivo con Zuffa Boxing no consiste únicamente en organizar carteleras, sino en construir una estructura empresarial capaz de dominar comercialmente el mercado internacional de los deportes de combate.
El empresario considera que su experiencia con UFC, combinada con los recursos de TKO Group Holdings y sus acuerdos audiovisuales, le proporciona una ventaja considerable frente a las promotoras tradicionales.
“Ya he construido la marca de peleas más grande que ha existido. Ahora estoy entrando en el boxeo y también tengo Power Slap. Mi objetivo para los próximos siete años, porque tengo siete años en mi acuerdo con Paramount, es construir la marca de deportes de combate más grande, a un nivel que nadie pueda volver a replicar”, aseguró.
White fue todavía más lejos al describir el legado empresarial que pretende dejar.
“Cuando esté muerto, será imposible superar lo que habré construido al final de mi vida”, declaró.
La expansión de Zuffa Boxing representa uno de los movimientos más importantes de su carrera, especialmente porque pretende trasladar al boxeo varios de los principios que permitieron el crecimiento de UFC, incluyendo la centralización de las operaciones comerciales, la programación constante de eventos y la negociación de contratos audiovisuales de largo plazo.
Sin embargo, el boxeo presenta desafíos diferentes a los de las artes marciales mixtas. Mientras UFC concentra buena parte de las decisiones deportivas y comerciales dentro de una misma organización, el boxeo funciona mediante una estructura descentralizada en la que participan promotores, representantes, organismos sancionadores y plataformas audiovisuales.
White considera que esa fragmentación ha limitado el crecimiento comercial de la disciplina y que Zuffa Boxing puede ofrecer una alternativa.
UFC vale 50.000 millones de dólares, según White
Uno de los momentos más llamativos de la entrevista llegó cuando White comparó el valor económico de UFC con el de algunas de las principales franquicias deportivas estadounidenses.
El empresario recordó que la organización fue adquirida por dos millones de dólares y sostuvo que actualmente podría alcanzar una valoración de 50.000 millones.
“UFC fue comprada por dos millones de dólares. Y si los Lakers se vendieron por 12.500 millones, entonces UFC vale 50.000 millones de dólares”, afirmó.
La cifra presentada por White constituye una estimación personal y no una valoración financiera independiente anunciada oficialmente.
Su argumento se fundamenta en el crecimiento internacional de UFC, la expansión de sus operaciones comerciales y la importancia de sus contratos audiovisuales.
White considera que UFC ya no debe compararse exclusivamente con otras organizaciones de artes marciales mixtas, sino con las principales propiedades deportivas de Estados Unidos.
“Mis competidores son la NFL, las Grandes Ligas de Béisbol, la NHL y la NBA. Acabamos de hacer un acuerdo de 8.000 millones de dólares con Paramount”, manifestó.
En otro momento fue todavía más categórico respecto a la competencia.
“Nadie me está pisando los talones. Todos esos otros tipos que están ahí afuera no son iguales a nosotros. Hemos llegado a un nivel completamente diferente”, aseguró.
Paramount y el objetivo de conseguir 10.000 millones de dólares
El acuerdo de derechos audiovisuales entre UFC y Paramount, valorado en aproximadamente 7.700 millones de dólares durante siete años, representa uno de los pilares de la estrategia empresarial de White.
Durante la entrevista, el dirigente explicó que considera ese contrato como una oportunidad para incrementar todavía más el valor de UFC, en lugar de interpretarlo como la culminación de su crecimiento.
“Cuando la gente me dice que hemos firmado un acuerdo de 7.700 millones con Paramount y que ya lo conseguimos, les digo que nunca lo consigues definitivamente. Nunca has terminado”, afirmó.
White considera que la responsabilidad de UFC consiste ahora en demostrar que puede generar resultados comerciales suficientes para justificar la inversión de Paramount.
“¿Sabes por qué Paramount hizo ese acuerdo de 7.700 millones? Porque creen que podemos impactar su negocio. Ahora mi trabajo es asegurarme de que eso ocurra, porque ¿sabes qué quiero después? Quiero 10.000 millones de dólares cuando termine este contrato”, declaró.
El empresario entiende que la capacidad de negociar acuerdos audiovisuales de esta magnitud constituye una de las principales diferencias entre UFC y las promotoras tradicionales del boxeo.
Para White, la estabilidad de una programación deportiva, la identificación del público con una marca y la calidad de la producción televisiva son elementos fundamentales para generar confianza entre los distribuidores de contenidos.
La fórmula del éxito de UFC: peleas, producción y espectáculo
Cuando Bartlett le preguntó cuáles habían sido los factores fundamentales para transformar UFC en una organización multimillonaria, White respondió inmediatamente.
“Matchmaking. Número uno. La producción de los eventos en vivo y la producción televisiva”, señaló.
Su respuesta resulta especialmente significativa para el boxeo profesional, donde la organización de enfrentamientos importantes suele depender de negociaciones entre múltiples promotores, representantes y plataformas audiovisuales.
White considera que la capacidad de presentar peleas atractivas constituye el primer elemento de cualquier empresa dedicada a los deportes de combate.
Sin embargo, también explicó que una buena pelea no garantiza por sí sola el éxito comercial. Es necesario convertir cada cartelera en una experiencia que justifique la inversión del consumidor.
“Cuando alguien paga por asistir a uno de nuestros eventos, quiero que salga diciendo que pasó una noche increíble, que está contento de haber gastado ese dinero y que le encantaría volver a hacerlo”, manifestó.
White recordó que los aficionados que asisten físicamente a los eventos realizan una inversión considerablemente superior a la de quienes siguen las transmisiones desde sus hogares.
Además de las entradas, deben pagar transporte, alojamiento, alimentación y otros gastos asociados.
Por eso considera indispensable ofrecer una experiencia que motive al consumidor a regresar.
El empresario también aseguró que numerosos inversionistas con importantes recursos económicos han intentado ingresar al negocio de los deportes de combate sin conseguir resultados comparables a los de UFC.
“Existe una fórmula. ¿Y adivina quién la tiene?”, preguntó retóricamente.
Aunque evitó revelar todos los componentes de esa fórmula, insistió en que la experiencia acumulada durante más de dos décadas constituye una ventaja competitiva difícil de reproducir.
Dana White contra Eddie Hearn: “Es débil, su padre construyó ese negocio”
Las críticas de White contra los promotores tradicionales alcanzaron uno de sus momentos más polémicos cuando Bartlett mencionó directamente a Eddie Hearn, presidente de Matchroom Boxing.
White aclaró que sus cuestionamientos estaban dirigidos al conjunto de la industria, aunque inmediatamente individualizó al promotor británico.
“Eddie Hearn es débil. Su padre construyó ese negocio. Su padre es un tipo de verdad”, declaró.
El dirigente explicó que, mientras más conoce el funcionamiento del boxeo profesional, mayor es su reconocimiento hacia Barry Hearn, fundador de Matchroom, y hacia Frank Warren, veterano promotor británico.
“Eddie no es el hombre. Su padre es el hombre. Y Frank Warren también. No digo esto porque me caiga mal Eddie. No me cae mal. Simplemente no es el hombre”, sostuvo.
White recordó haber escuchado recientemente unas declaraciones de Warren que le resultaron especialmente interesantes por su actitud frente a la competencia.
Según explicó, Warren había propuesto dejar atrás las discusiones públicas entre promotores y comenzar a competir directamente mediante sus respectivas empresas.
“Frank Warren es un tipo de verdad. Cuando lo escuché decir que dejáramos de hablar y comenzáramos a pelear, pensé que ese sí es un hombre”, manifestó.
White también cuestionó la exposición mediática constante de Eddie Hearn, recordando haberlo observado durante un evento en Nueva York concediendo entrevistas durante varias horas.
Aunque reconoció su capacidad de trabajo, sugirió que esa actividad no necesariamente representa la mejor utilización del tiempo de un promotor.
Además, acusó a Hearn de haber perjudicado las negociaciones alrededor del enfrentamiento entre Anthony Joshua y Tyson Fury.
“La verdad es que nadie ha hecho más para intentar perjudicar la pelea entre AJ y Fury que Eddie Hearn”, sostuvo.
La afirmación constituye una acusación del dirigente de UFC que no fue acompañada durante ese segmento de la entrevista de pruebas específicas sobre las negociaciones entre las partes.
Anthony Joshua contra Tyson Fury y el interés de White por el boxeo británico
El esperado enfrentamiento entre Anthony Joshua y Tyson Fury también surgió durante la conversación.
Bartlett describió el combate como uno de los acontecimientos más importantes del boxeo británico de los últimos años y preguntó a White quién consideraba favorito.
El dirigente evitó seleccionar un ganador, aunque cuestionó las actuaciones recientes de ambos pesos pesados.
“Los dos tuvieron peleas de preparación bastante cuestionables. Veremos qué pasa. No es como si alguno de los dos hubiera dominado completamente en esas peleas”, señaló.
White reconoció, sin embargo, la importancia comercial y deportiva del enfrentamiento.
“Son dos de los pesos pesados más grandes, famosos y populares que jamás hayan salido del Reino Unido. Es una pelea interesante”, agregó.
Sus declaraciones reflejan que, pese a sus críticas contra el modelo tradicional de promoción, continúa siguiendo de cerca los principales acontecimientos del boxeo internacional.
White contra la prensa especializada: “Todo lo que dicen está mal”
Otro momento especialmente revelador de la entrevista llegó cuando White explicó cómo administra las críticas hacia UFC.
El empresario aseguró que disfruta escuchar las opiniones negativas de los aficionados porque considera que pueden ayudarlo a identificar problemas dentro de su organización.
“Me encantan los que me odian. Son los mejores. Te dicen lo que consideran que está mal en tu negocio y lo que no estás haciendo correctamente”, explicó.
Sin embargo, cuando se refirió a los periodistas especializados en artes marciales mixtas, su postura cambió radicalmente.
“Lo que bloqueo es a los medios que cubren nuestro deporte. Todo lo que dicen está mal. Es increíble que puedas llevar 25 años involucrado en este negocio y no saber absolutamente nada sobre él”, declaró.
White aseguró que ha decidido excluir de sus redes sociales a los periodistas especializados porque considera que sus opiniones no aportan valor a sus decisiones empresariales.
“Literalmente bloqueo de mis redes a todos los tipos que cubren nuestro deporte. No quiero escucharlos. Todos están equivocados y todo lo que dicen está mal. Es una pérdida de tiempo”, afirmó.
El presidente de UFC sostuvo que prefiere prestar atención directamente a los aficionados, especialmente a quienes siguen regularmente los eventos y expresan opiniones sobre las peleas.
“Quiero escuchar lo que piensan los verdaderos aficionados. No quiero escuchar a tipos que están tratando de comenzar un podcast, una página web o una cuenta de Instagram y que creen que saben del negocio”, manifestó.
Sus declaraciones evidencian una relación conflictiva con el periodismo especializado y una visión en la que privilegia la percepción del consumidor sobre el análisis independiente de los medios.
Sin embargo, ambas funciones cumplen papeles diferentes dentro de la industria. Mientras los aficionados expresan sus preferencias como consumidores, el periodismo deportivo también tiene la responsabilidad de examinar decisiones empresariales, contratos, condiciones laborales, políticas deportivas y otros aspectos que pueden resultar incómodos para las organizaciones.
White también cuestionó la costumbre de algunos aficionados y comentaristas de declarar que una cartelera es mala antes de celebrarse.
“No puedes decir que una cartelera es mala hasta que termina. Son atletas talentosos y algunos todavía no han tenido la oportunidad de demostrar lo que pueden hacer. Si una cartelera es mala, seré el primero en reconocerlo”, aseguró.
Conor McGregor, Khabib y Ronda Rousey: las estrellas que marcaron UFC
White también habló sobre los atletas que considera excepcionales dentro de la historia de UFC.
Entre los nombres que destacó estuvieron Conor McGregor, Khabib Nurmagomedov, Chuck Liddell y Ronda Rousey.
El empresario explicó que, además de las habilidades deportivas, algunos peleadores poseen características personales que los convierten en figuras especialmente atractivas para el público.
En el caso de McGregor, recordó una cena que compartieron cuando el irlandés firmó con UFC.
Después de aquella reunión, White llamó a Lorenzo Fertitta para transmitirle su impresión sobre el futuro del peleador.
“No sé si este tipo sabe pelear o no, pero si al menos puede lanzar un golpe, va a convertirse en una superestrella enorme”, recordó haberle dicho.
White explicó que McGregor poseía una extraordinaria confianza en sí mismo y una capacidad poco común para proyectar públicamente sus objetivos.
También relató cómo Ronda Rousey consiguió modificar su postura sobre la participación femenina en UFC.
Reconoció que inicialmente se oponía a incorporar mujeres porque consideraba complicado comercializar el producto ante las cadenas de televisión y los patrocinadores.
Sin embargo, Rousey lo abordó durante un evento y le pidió 15 minutos para conversar.
White aseguró que aquella reunión cambió su perspectiva.
“Después de unos minutos pensé que realmente iba a hacerlo y que ella era la persona indicada”, recordó.
Para White, peleadores como McGregor y Rousey combinan capacidad deportiva, personalidad y una convicción excepcional sobre su propio potencial.
Estas características, según su interpretación, ayudan a convertir a determinados atletas en figuras comerciales capaces de trascender el deporte.
El futuro del boxeo y el desafío de Zuffa Boxing
Las declaraciones de Dana White permiten identificar con mayor claridad la estrategia que pretende desarrollar con Zuffa Boxing.
Su proyecto se fundamenta en una visión empresarial que privilegia el valor de la marca, la continuidad de la programación, la calidad de la producción audiovisual, la capacidad de organizar enfrentamientos atractivos y las relaciones comerciales con los grandes distribuidores de contenidos.
El dirigente considera que el boxeo tradicional ha perdido oportunidades por depender excesivamente de promotores individuales y por no haber desarrollado una estructura comercial comparable a la de UFC.
Sin embargo, el desafío de trasladar ese modelo al boxeo es considerable.
A diferencia de UFC, donde una organización concentra buena parte de las decisiones comerciales y deportivas, el boxeo profesional funciona mediante una estructura descentralizada en la que participan promotores, representantes, organismos sancionadores, plataformas audiovisuales y boxeadores con diferentes grados de independencia contractual.
Esa fragmentación puede generar dificultades para organizar determinados enfrentamientos, pero también permite que los deportistas negocien con diferentes empresas y busquen alternativas comerciales.
Por eso, el éxito de Zuffa Boxing no dependerá únicamente de su capacidad para producir buenos eventos o conseguir contratos audiovisuales. También estará relacionado con las condiciones que pueda ofrecer a los boxeadores, la calidad de sus carteleras, su capacidad de atraer figuras reconocidas y la aceptación que alcance entre los aficionados.
Durante la entrevista, White no desarrolló propuestas específicas sobre distribución de ingresos para los peleadores, porcentajes de las bolsas, derechos contractuales u otros asuntos que forman parte del debate actual sobre la estructura económica del boxeo profesional.
Tampoco explicó detalladamente cómo pretende resolver las diferencias entre el modelo centralizado de UFC y el funcionamiento tradicional del boxeo.
Lo que sí dejó claro es que considera a Zuffa Boxing una oportunidad para repetir, e incluso ampliar, el crecimiento comercial conseguido con UFC.
Su confianza se fundamenta en la experiencia acumulada durante más de dos décadas, la infraestructura corporativa de TKO, la relación con Paramount y su convicción de que existe una fórmula empresarial capaz de transformar los deportes de combate.
La gran interrogante es si el modelo que convirtió a UFC en una empresa multimillonaria puede reproducirse en una disciplina con más de un siglo de historia, múltiples centros de poder y una estructura contractual radicalmente diferente.
White está convencido de que puede conseguirlo. El verdadero examen llegará cuando Zuffa Boxing deba demostrar que su propuesta no solamente representa un negocio rentable para sus propietarios y socios audiovisuales, sino también una alternativa competitiva y sostenible para los boxeadores y para el propio deporte.
El boxeo fue su primer amor. Ahora Dana White quiere demostrar que también puede convertirse en su próximo gran éxito empresarial.