Ismael Laguna se marcha dejando detrás una carrera que pertenece para siempre a la historia del boxeo. Fue campeón mundial en dos ocasiones, protagonista de memorables enfrentamientos, miembro del Salón Internacional de la Fama y uno de los grandes representantes de la tradición boxística panameña. Pero para quienes lo vieron pelear, para quienes crecieron escuchando sus historias y para las nuevas generaciones que conocen su legado, siempre será algo más.