La última vez que el mundo vio competir a Conor McGregor fue en julio de 2021. Aquella noche, durante su tercera pelea frente a Dustin Poirier, sufrió una dramática fractura de tibia al finalizar el primer asalto, una lesión que obligó a una larga cirugía y un proceso de recuperación mucho más extenso de lo previsto.
Antes de que el combate pueda hacerse oficial, el británico tendrá que presentar una autorización expedida por la Junta Británica de Control de Boxeo (BBBofC)
El británico trabajará por primera vez con SugarHill Steward, entrenador reconocido por su labor dentro del histórico gimnasio Kronk y dirigir a Tyson Fury